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domingo, 27 de agosto de 2023


 

La industria salmonera chilena continúa destruyendo el medio ambiente

A pesar de los años pasados y los daños ambientales provocados en el Archipiélago de Chiloé, la industria salmonera chilena sigue avanzando en los fiordos de la Patagonia contaminando y destruyendo ecosistemas completos. La industria del salmón goza de simpatía entre muchos de los habitantes de las islas del sur de Chile debido al trabajo que generan. 

jueves, 4 de agosto de 2016

El mercedes de Pepe


Cuando veo a Pepe deambular, sonriente y orgulloso, en su moderno y sofisticado, pero perfectible mercedes, por este camino de baches, desniveles, peligrosas curvas y pendientes desde donde el abismo es un destino muy posible, puedo entender el por qué de la ineficacia del modelo, no sólo de pensiones sino de la desigualdad socio económica de nuestro país. Chile es una larga y estrecha faja de tierra, al fin del mundo, unida por un camino de delgado asfalto que cada cierto tiempo es parchado para no dejar ver la base pedregosa sobre la cual fue construido. Un camino que al ojo del visitante parece de excepción, digno de la mejor carretera del primer mundo, pero que para quienes lo debemos transitar a diario, en pequeños vehículos de cuidad, transporte público, algunas todo terreno de bajo estándar y aun muchas carretelas, no es más que un sendero, único y obligado, a una segura vejez de precariedad, falencias y absoluta falta de dignidad. Pepe circula sin notar la imperfección, perfectible por cierto, gracias a las modernas prestaciones de su mercedes, pero quién puede comprar un mercedes, sólo Pepe y unos cuantos privilegiados, que en honor a la verdad han construido caminos distintos a esta faja asfáltica, modernas carreteras sólo para ellos, alejadas de las populares urbes, cruzando parajes desde donde el gueto no es visible, con el único afán de desconocerlo. Pepe y su grupo de privilegio circula en modernos mercedes, de vidrios polarizados, aire acondicionado, airbags obviando el camino asfáltico que construyeron para quienes consideran inferiores. Pepe no puede entender y no se lo pediré, la realidad de quienes atiborrados esperamos toda una vida para avanzar, lo que él en un día, con esfuerzo, sacrificio y en muchos casos frustración en nuestros precarios vehículos, que nunca podrán disminuir los golpes, la incomodidad y el dolor de un camino donde al final está el abismo. Pepe es de aquellos que en legítimo derecho circulan en un mercedes, pero a los cuales al menos me permito cuestionar cómo obtuvieron los recursos para comprarlo. Pepe y su mercedes son el icono que representa a nuestra sociedad; una de privilegiados y postergados, de abusadores y abusados, de mercedes y transantiago. Pepe representa, así espero, a una minoría no interesada en mirar ni ver fuera de su mercedes, una inmune a la precariedad, al hambre, al frio, a la frustración, una minoría que desde su posición de poder ve como otros, la gran mayoría construimos sus palacios, pagamos sus lujos mientras somos azotados por el endeudamiento única paga a nuestro labor que permite comprar y construir el mercedes de Pepe. Hoy dudo que muchos más quieran emular y circular en un mercedes como Pepe, que después de esta enfermiza analogía seguro dejaremos de ver en la delgada faja asfáltica debiendo quizás reducirse a sus carreteras de alto estándar, incrementando aun más la cultura de gueto y segregación. Pepe le hace mal a Chile, a este nuevo que queremos construir, desde diferencias que son legítimas, pero sabiendo que es para todos. El mercedes de Pepe no aporta, pero tampoco le podemos negar la circulación, porque debemos creer en un país donde la libertad de expresión sea la base para la democracia, una donde la tolerancia nos hará mas sabios para escuchar y ver a Pepe y su mercedes sin que altere nuestra creencia y defensa de los valores que sustentan la libertad, la democracia y la vida. Pepe debe saber que aunque no lo queremos puede circular por su carretera exclusiva o por la delgada faja asfáltica, la que entre todos debemos mejorar para evitar parchar cada cierto tiempo. Al Farías Ciudadano

viernes, 20 de junio de 2014

VIOLENCIA MADE IN CHILE

Me provoca sorpresa ver y escuchar los medios de comunicación hablando de los 80 chilenos detenidos, por irrumpir de forma violenta al estadio en Brasil, como si ellos fueran la excepción a la norma en Chile, cuando en rigor la violencia es la forma en que nos relacionamos a diario. Estos chilenos han sido capacitados en sus trabajos para ganar, obtener lo deseado, alcanzar el objetivo sea cual sea el costo, esta ideología de la competencia que se desarrollo como estrategia de marketing se ha traspasado a nuestra vida diaria y hoy los chilenos estamos programados para alcanzar el objetivo trazado. De los chilenos expulsados  muchos justificaron su actuar diciendo “No teníamos entradas, estaban muy caras y nosotros ya estábamos aquí, vimos la oportunidad de entrar y lo hicimos, no es justo teníamos derecho a entrar”. Estas palabras dan cuenta de lo que planteo, los chilenos estamos convencidos que por habernos esforzado siempre mereceremos tener lo que buscamos. El termino empoderarse se ha internalizado al extremo de justificar cualquier comportamiento si este nos garantiza satisfacción. En busca de esta rompemos reglas, las que además consideramos siempre injustas si coartan nuestro entendido y legítimo derecho a conseguir lo buscado. El comportamiento violento de nuestra sociedad no es excepcional y los 80 chilenos detenidos en Brasil no son delincuentes, sino ciudadanos convencidos que sus intereses siempre estarán por encima de cualquier marco regulatorio. Estos chilenos son dignos representantes de la sociedad que hemos construido; el Maracaná, la Plaza Italia, las marchas, el fútbol local, las fiestas masivas, las discotecas, el metro, el transporte público son espacios catalizadores de la violencia que Chile genera producto de un modelo de abuso permanente del poder.

En Chile sabemos que la movilidad social esta asociada a la obtención de bienes, los chilenos vamos a la universidad no porque estamos ansiosos de aprender, sino porque queremos tener un auto, una casa, un plasma, un Smartphone, un Tablet y ropa de marca. En una sociedad de consumo como la nuestra esto no parece reprochable, el problema es que los chilenos no queremos estos bienes para nosotros mismos, sino para mostrarlos a los demás, garantizando el éxito ostentado, proyectando una creciente capacidad de consumo que nos asegura el estatus y el crecimiento económico, siendo este último el objetivo final.

Los chilenos vivimos en una contradicción permanente; aseguramos estar disconformes con el modelo económico cuestionando a diario la mala distribución, decimos estar en desacuerdo con el sistema de pensiones, con la salud, la educación, la política, el consumismo e incluso la violencia, sin embargo corremos enfervorecidas a ventas de bodegas de productos que muchas veces no necesitamos, preferimos un mall a plazas, museos o espacios culturales, nos negamos a participar en el ejercicio democrático  y cada vez que nos reunimos en masa estamos dispuestos a pelearnos por proteger nuestro metro cuadrado. Los chilenos detenidos en Brasil no son el 1% como los medios quieren hacerlo parecer, los chilenos detenidos en Brasil son la máxima representación del comportamiento habitual de una sociedad violenta, individualista que ha sido forjada bajo criterios egoístas y mezquinos de aquellos que han puesto la productividad por sobre la satisfacción de las comunidades.

jueves, 24 de enero de 2013

Sin Recursos

Cuando hablamos de la responsabilidad la podemos definir como, “el cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado”, apegados a esta definición podemos deducir que en nuestra sociedad la responsabilidad no es un concepto muy practicado por los individuos ni tampoco por el estado.  Sólo debemos hacer el ejercicio de recordar y nos podemos encontrar con un sin número de actuares que causaron perjuicio y donde la responsabilidad no fue asumida ni tampoco asignada a alguien en particular; los errores del 27F, el accidente de Juan Fernández, y recientemente el mega corte del agua potable  en Santiago, por nombrar los de mayor exposición mediática. Y hago este pequeño análisis sólo para introducir a un tema que me parece relevante, hoy en la mañana en un programa de la TV abierta el sismólogo de la Universidad de Chile y funcionario del instituto sismológico de la misma universidad, Jaime Campos,  denuncio que desde hoy 24 de enero del 2013 este organismo del estado se queda sin recursos para seguir pagando los servicios de información satelital que les permite monitorear el comportamiento geofísico de las placas tectónicas, información de vital importancia para uno de los países más sísmicos del planeta. Quizás para muchos esta información puede parecer poco relevante y poco ajustada a los tiempos de éxtasis y satisfacción en la que nos vemos sumidos producto de las cifras de crecimiento y desempleo, pero créanme que los datos que estos expertos dejarán de recibir, debido a la falta de recursos,  son fundamentales para operar en situaciones de una emergencia sísmica, la propia ONEMI y el mismo SHOA reciben la información desde el Instituto Sismológico de la Universidad de Chile, conocer si existe la probabilidad de un tsunami es parte del trabajo de este organismo sismológico.   Pareciera que nada hemos aprendido y que las declaraciones de las autoridades hace unos años, referente a la modernización de estos organismos científicos fue sólo gesto de relaciones públicas y en ningún caso un lineamiento de una política de estado.
Desde hoy Chile no cuenta con información sísmica y los equipos dispuestos en distintas zonas geográficas de nuestro territorio dejan de operar, esperemos y apelemos a la divinidad que se apiade de este territorio y que un sismo de magnitud no golpee ni asole a nuestra desprotegida sociedad como sucedió hace casi tres años atrás en la madrugada del 27F. 

lunes, 16 de enero de 2012

INÉS PÉREZ

El caso de Inés Pérez Concha no es ajeno ni mucho menos aislado, ella representa a un porcentaje importante de chilenos que busca abrirse paso en nuestra sociedad de consumo. Esta mujer atractiva y con dinero suficiente para una muy buena calidad de vida, es producto de un par de generaciones de esforzados trabajadores, sus padres quizás supieron de necesidades y de trabajo duro. Inés Pérez Concha es la digna representante  de esa parte de Chile que teme a la falta de recursos, esa parte de Chile que repleta los centros comerciales, de esa parte de Chile que regresa de sus viajes al extranjero con maletas llenas de productos que lucen con orgullo y arrogancia permitiéndoles diferenciarse y alejarse de aquellos que se ven y parecen recordarles los que sus generaciones cercanas fueron hace pocos años atrás. Inés Pérez no es más que la niña símbolo de la aspiración de una sociedad que valora y clasifica a sus integrantes en virtud de los bienes de consumo y los éxitos económicos. Esta mujer arrogante  es el reflejo de muchos de nosotros, una sociedad ladina que no reconoce su historia y se avergüenza de sus orígenes, una sociedad que la enjuicia públicamente, pero que en la intimidad quizás admira y comprende, una sociedad de doble estándar que repleta calles en defensa de los derechos de los más necesitados, sin embargo hace su vida en enclaves alejados de aquellos que consideran personajes ordinarios y triviales, capacitados sólo para el servicio doméstico y labores manuales.

Inés Pérez es producto de nuestro exclusivo y aplaudido crecimiento económico, origen de la cultura mall, tan arraigada y valorada en nuestros días. 


miércoles, 14 de septiembre de 2011

La Gran despedida

El dolor no es otra cosa que una experiencia que nos provoca aflicción y malestar, puede ser de naturaleza sensorial o emocional, se manifiesta como un malestar en nuestro cuerpo o en el espíritu, pero en ambos casos genera angustia y nos recuerda lo vulnerable que es nuestra existencia.

Miles de personas salieron, el martes trece de septiembre de 2011, a las calles a despedir a quien consideraban uno de los suyos; un hijo, un hermano, un amigo, un amante, un compañero, un padre, un hombre bueno decían muchos mientras el dolor les consumía el espíritu, esa sensación de angustia que los hacía pensar en aquellas cosas que en la vida cotidiana parecen no importar. Es la experiencia del dolor una gran oportunidad para comenzar a enmendar el camino, esa ruta donde valores como; sabiduría, paciencia, perseverancia, voluntad, independencia, humor, tolerancia, gratitud, sinceridad, solidaridad y respeto parecen completamente olvidados, relegados por las ambiciones personales e intereses individuales, interés de poder, el poder como una herramienta de sometimiento y control ejercido sobre un grupo humano, ese poder egoísta que es retribuido sólo con bienes materiales, ese poder que no era el que este hombre ejercía. El conoció el poder entregado por la sabiduría, ese que viene de la experiencia, ese que te entrega la vida, ese que se construye luego de fracasar, caer, sufrir y llorar muchas veces, ese poder que te hace entender que llegaste a este mundo con nada en las manos y que partirás de el de la misma manera, ese poder que te permite influir en las sociedades para generar alegría, momentos de felicidad, respeto y amor, ese poder que permite que el día de tu despedida millones de personas lloren tu partida, con lagrimas sinceras y pañuelos al viento, corriendo tras tu espíritu y agradecidos de tu paso por este mundo.
Dedicado a Felipe Camiroaga y Felipe Cubillos, hombres que entendieron el sentido de la vida.


miércoles, 27 de julio de 2011

No más Transantiago!!!

El clásico proverbio “Guagua que no llora no mama”, se a convertido en una conducta habitual de nuestra sociedad en el último año. Miles de ciudadanos salen a las calles en forma espontanea u organizada en reclamo por algo que consideran injusto o simplemente no comparten el juicio. Energía, educación, sueldos, libertad de expresión y otros tantos temas de interés, inspiraran a los chilenos a copar las calles a modo de protesta. Y el transantiago cuando, me preguntaba yo, es que puede haber algo que irrite e incomode más a los santiaguinos que el ineficiente modelo de transporte; el costo de pasaje más caro de América del Sur, buses incómodos, con paraderos que solo tienen tres asientos, como si ese fuera el número de personas esperando, conductores que no asumen que prestan un servicio de transporte de pasajeros y que no sólo conducen un vehículo de carga, planos de recorridos mal diseñados, porque no se ajustan a las necesidades de los usuarios y como si esto fuese poco el sistema no respeta frecuencias, no tiene ni una lógica la cantidad de buses en operación, con la de usuarios requiriendo el servicio. Producto de esta relación es que vemos a miles de capitalinos todos los días y a toda hora agolpados en paradas del transporte público; cansados, aburridos, molestos, decepcionados, vulnerados y violentados por un modelo que mostró ser ineficaz, un sistema que todos quienes lo hemos usado nos queda claro que no funciona, un sistema que humilla a diario a quien debe recorrer horas compartiendo un metro cuadrado con seis personas, un sistema que contribuye a la infelicidad de los santiaguinos, que aunque sea una paradoja, incrementa e inspira el individualismo y la falta de conciencia social, un sistema que transformo a los usuarios en una carga a transportar. Sin embargo, este modelo es defendido por quienes lo administran, lo diseñaron e incluso por las autoridades, que en rigor debieran de velar por el bienestar social, sin embargo aparecen en los medios de comunicación anunciando mejoras que nunca se ejecutan y lanzando campañas inocuas, incapaces siquiera de inspirar una actitud en los diferentes actores de la sociedad. El transantiago es un antimodelo, es el mejor ejemplo de como no se hacen las cosas y el reflejo de una sociedad donde se ha perdido el valor de la experiencia y sólo se da paso a criterios técnicos desarrollados en una oficina, por algún graduado de alguna universidad de prestigio internacional. Un joven profesional, ejecutivo, con criterio gerencial, como nos gusta, pero que jamas a vivido la experiencia de trasladarse en un sistema de transporte público día a día como única posibilidad, sin alternativa alguna, debiendo asumir, soportar y acostumbrarse a ser humillado, vejado y considerado un objeto a trasladar, siendo traslado como un bien de consumo más.. 

jueves, 17 de febrero de 2011

Reconstrucción Nacional.

A escasos días del 27 de febrero del 2011, muchos de nosotros no olvidaremos lo sucedido hace un año, muchos chilenos recordaremos de por vida esa madrugada en que la tierra nos sacudió, recordándonos que hay ocasiones en que los seres humanos estamos expuestos a situaciones que aun no podemos controlar.

Miles de hombres y mujeres fueron arrastrados por el dolor de la perdida de un ser querido; una madre, un padre, un hermano, un amigo, quizás alguien que nunca vi, pero que supe que existió.
Millones de chilenos invadidos de incomprensión, de incertidumbre y de temor al futuro, permanecían en sus hogares, en un país paralizado, donde los elegidos para dirigir erraron, poniendo en evidencia sus incapacidades, falta de experiencia e insensatez. Pero fueron los de siempre quienes decidieron que había que ponerse de pie, chilenas y chilenos de esos que se levantan todos los días porque deben conseguir el pan, esos que faltos de discursos elocuentes y de plumas privilegiadas han debido fortalecer sus hombros en busca del sustento familiar, son esos chilenos que sin hacer gala de su patriotismo lo son más que muchos, fueron esos hombres y mujeres quienes decidieron ponerse al frente de organizaciones sociales, tomar las palas e iniciar el levantamiento de lo que había sido nuestras vidas, vidas detenidas una madrugada y convertidas en escombros... Como olvidar aquella madrugada, como olvidar a esa mujer de Pelluhue que se cruzo en nuestro camino para pedirnos ayuda, debíamos buscar en medio de cerros de escombros a la totalidad de su familia. Como olvidar a ese hombre que a pesar de haber perdido todos sus bienes, esboza una leve sonrisa y afirma “Estoy contento, porque estamos todos vivos”, como olvidar a ese joven emprendedor de Curanipe, que parado sobre lo que había sido su negocio, abrazaba a su hijo mientras juraba que volverían a ponerse de pie.

Hoy, a diez días de que se cumpla un año de esa fatídica noche, quiero rendir homenaje, un homenaje a cada uno de los que decidieron secar sus lágrimas, sacar el barro de sus zapatos, levantar la cabeza y mirar al futuro. Este es un homenaje a los miles de chilenos que entendieron que la verdadera reconstrucción era un proceso personal y que los nuevos muros no podrían ser levantados, sino asumíamos una actitud de esfuerzo y dedicación.

Estos chilenos, son los mismos que en diez días más llenaran de flores la tierra y el mar , en señal de saludo y reconocimiento a quienes ya no están, a esos que fueron arrastrados por las olas de ese mar que tranquilo nos baña o enterrados bajo los muros de sus propios hogares, chilenos de trabajo, de sacrificio, chilenos de manos toscas y rostros ajados por el esfuerzo empeñado, son a estos chilenos a quienes quiero agradecer, manifestar mi respeto y admiración. A cada uno de estos chilenos sólo puedo agradecer porque han construido, construyen y construirán la historia de nuestro país. Gracias Chilenos!!!  

miércoles, 5 de enero de 2011

Feliz Año a Todos.

A pocas horas del fin de un nuevo año, que a mi juicio son muchos y cada vez menos extensos, no puedo más que sentir, experimentar, sospechar, creer, juzgar, encontrar, presentir, sufrir, y amar. Esta es la hora para impresionarme, compadecerme, arrepentirme, percatarme, y encontrarme, quizás el momento de aceptar, ¿por qué no?. Aceptar que no quiero ser lo que me piden!!!, Que soy feliz con la simpleza de las cosas, que me pone triste escuchar “Volver”, de Carlos Gardel, aunque ya era un clásico cuando sonaba en la desaparecida casona, de los abuelos en el barrio Franklin. Reconocer que me brotan las lágrimas cuando, “Con una pala y un sombrero”, me obliga a recordar una imagen que nunca reconocí, reconocer que soy incapaz de querer a alguien en particular y que disfruto la soledad de una noche mirando al océano, en medio del humo de un cigarrillo. Reconocer que tengo miedo de un día, no muy lejano, cuando el pasado ahí enfrente me enrostre esos miles de errores y me encare, pidiendo su parte del pago, reconocer que he temido pedir perdón, quizás. Perdón por no haber estado ahí cuando una mala maniobra te inunda de angustia, cuando la impotencia te arrastra al cuestionamiento duro y desmedido, perdón por no haber reconocido la magia en esa calle que tanto te impresionó, perdón por dejarte aquella noche y no soportar lo que tanto disfrutas y querer caminar solo por esa playa que me evoca la lejana infancia, perdón por veinte años de diferencia, que en realidad nos hace tan distintos, perdón por el dolor provocado por la insolencia y arrogancia de mi desprecio, perdón por las expectativas rotas, perdón por haber estado allí el día en que cruzaste la vereda, perdón a todos  por no ser lo que esperaron que fuese...

Cada 31 de diciembre, tenemos la posibilidad de reconocernos y cada 01 de enero de comenzar una nueva vida...

Feliz Año Nuevo a Todos!!!