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jueves, 17 de febrero de 2011

Reconstrucción Nacional.

A escasos días del 27 de febrero del 2011, muchos de nosotros no olvidaremos lo sucedido hace un año, muchos chilenos recordaremos de por vida esa madrugada en que la tierra nos sacudió, recordándonos que hay ocasiones en que los seres humanos estamos expuestos a situaciones que aun no podemos controlar.

Miles de hombres y mujeres fueron arrastrados por el dolor de la perdida de un ser querido; una madre, un padre, un hermano, un amigo, quizás alguien que nunca vi, pero que supe que existió.
Millones de chilenos invadidos de incomprensión, de incertidumbre y de temor al futuro, permanecían en sus hogares, en un país paralizado, donde los elegidos para dirigir erraron, poniendo en evidencia sus incapacidades, falta de experiencia e insensatez. Pero fueron los de siempre quienes decidieron que había que ponerse de pie, chilenas y chilenos de esos que se levantan todos los días porque deben conseguir el pan, esos que faltos de discursos elocuentes y de plumas privilegiadas han debido fortalecer sus hombros en busca del sustento familiar, son esos chilenos que sin hacer gala de su patriotismo lo son más que muchos, fueron esos hombres y mujeres quienes decidieron ponerse al frente de organizaciones sociales, tomar las palas e iniciar el levantamiento de lo que había sido nuestras vidas, vidas detenidas una madrugada y convertidas en escombros... Como olvidar aquella madrugada, como olvidar a esa mujer de Pelluhue que se cruzo en nuestro camino para pedirnos ayuda, debíamos buscar en medio de cerros de escombros a la totalidad de su familia. Como olvidar a ese hombre que a pesar de haber perdido todos sus bienes, esboza una leve sonrisa y afirma “Estoy contento, porque estamos todos vivos”, como olvidar a ese joven emprendedor de Curanipe, que parado sobre lo que había sido su negocio, abrazaba a su hijo mientras juraba que volverían a ponerse de pie.

Hoy, a diez días de que se cumpla un año de esa fatídica noche, quiero rendir homenaje, un homenaje a cada uno de los que decidieron secar sus lágrimas, sacar el barro de sus zapatos, levantar la cabeza y mirar al futuro. Este es un homenaje a los miles de chilenos que entendieron que la verdadera reconstrucción era un proceso personal y que los nuevos muros no podrían ser levantados, sino asumíamos una actitud de esfuerzo y dedicación.

Estos chilenos, son los mismos que en diez días más llenaran de flores la tierra y el mar , en señal de saludo y reconocimiento a quienes ya no están, a esos que fueron arrastrados por las olas de ese mar que tranquilo nos baña o enterrados bajo los muros de sus propios hogares, chilenos de trabajo, de sacrificio, chilenos de manos toscas y rostros ajados por el esfuerzo empeñado, son a estos chilenos a quienes quiero agradecer, manifestar mi respeto y admiración. A cada uno de estos chilenos sólo puedo agradecer porque han construido, construyen y construirán la historia de nuestro país. Gracias Chilenos!!!  

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