A pocas horas del fin de un nuevo año, que a mi juicio son muchos y cada vez menos extensos, no puedo más que sentir, experimentar, sospechar, creer, juzgar, encontrar, presentir, sufrir, y amar. Esta es la hora para impresionarme, compadecerme, arrepentirme, percatarme, y encontrarme, quizás el momento de aceptar, ¿por qué no?. Aceptar que no quiero ser lo que me piden!!!, Que soy feliz con la simpleza de las cosas, que me pone triste escuchar “Volver”, de Carlos Gardel, aunque ya era un clásico cuando sonaba en la desaparecida casona, de los abuelos en el barrio Franklin. Reconocer que me brotan las lágrimas cuando, “Con una pala y un sombrero”, me obliga a recordar una imagen que nunca reconocí, reconocer que soy incapaz de querer a alguien en particular y que disfruto la soledad de una noche mirando al océano, en medio del humo de un cigarrillo. Reconocer que tengo miedo de un día, no muy lejano, cuando el pasado ahí enfrente me enrostre esos miles de errores y me encare, pidiendo su parte del pago, reconocer que he temido pedir perdón, quizás. Perdón por no haber estado ahí cuando una mala maniobra te inunda de angustia, cuando la impotencia te arrastra al cuestionamiento duro y desmedido, perdón por no haber reconocido la magia en esa calle que tanto te impresionó, perdón por dejarte aquella noche y no soportar lo que tanto disfrutas y querer caminar solo por esa playa que me evoca la lejana infancia, perdón por veinte años de diferencia, que en realidad nos hace tan distintos, perdón por el dolor provocado por la insolencia y arrogancia de mi desprecio, perdón por las expectativas rotas, perdón por haber estado allí el día en que cruzaste la vereda, perdón a todos por no ser lo que esperaron que fuese...
Cada 31 de diciembre, tenemos la posibilidad de reconocernos y cada 01 de enero de comenzar una nueva vida...
Feliz Año Nuevo a Todos!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario