En
Chile sabemos que la movilidad social esta asociada a la obtención de bienes,
los chilenos vamos a la universidad no porque estamos ansiosos de aprender,
sino porque queremos tener un auto, una casa, un plasma, un Smartphone, un
Tablet y ropa de marca. En una sociedad de consumo como la nuestra esto no
parece reprochable, el problema es que los chilenos no queremos estos bienes
para nosotros mismos, sino para mostrarlos a los demás, garantizando el éxito
ostentado, proyectando una creciente capacidad de consumo que nos asegura el
estatus y el crecimiento económico, siendo este último el objetivo final.
Los
chilenos vivimos en una contradicción permanente; aseguramos estar disconformes
con el modelo económico cuestionando a diario la mala distribución, decimos
estar en desacuerdo con el sistema de pensiones, con la salud, la educación, la
política, el consumismo e incluso la violencia, sin embargo corremos
enfervorecidas a ventas de bodegas de productos que muchas veces no
necesitamos, preferimos un mall a plazas, museos o espacios culturales, nos
negamos a participar en el ejercicio democrático y cada vez que nos reunimos en masa estamos dispuestos
a pelearnos por proteger nuestro metro cuadrado. Los chilenos detenidos en
Brasil no son el 1% como los medios quieren hacerlo parecer, los chilenos
detenidos en Brasil son la máxima representación del comportamiento habitual de
una sociedad violenta, individualista que ha sido forjada bajo criterios
egoístas y mezquinos de aquellos que han puesto la productividad por sobre la
satisfacción de las comunidades.
Un lugar de opinión basado en trabajos personales e información publica de la internet.
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viernes, 20 de junio de 2014
VIOLENCIA MADE IN CHILE
Me
provoca sorpresa ver y escuchar los medios de comunicación hablando de los 80
chilenos detenidos, por irrumpir de forma violenta al estadio en Brasil, como
si ellos fueran la excepción a la norma en Chile, cuando en rigor la violencia es
la forma en que nos relacionamos a diario. Estos chilenos han sido capacitados
en sus trabajos para ganar, obtener lo deseado, alcanzar el objetivo sea cual
sea el costo, esta ideología de la competencia que se desarrollo como
estrategia de marketing se ha traspasado a nuestra vida diaria y hoy los
chilenos estamos programados para alcanzar el objetivo trazado. De los chilenos
expulsados muchos justificaron su actuar
diciendo “No teníamos entradas, estaban muy caras y nosotros ya estábamos aquí,
vimos la oportunidad de entrar y lo hicimos, no es justo teníamos derecho a
entrar”. Estas palabras dan cuenta de lo que planteo, los chilenos estamos
convencidos que por habernos esforzado siempre mereceremos tener lo que
buscamos. El termino empoderarse se ha internalizado al extremo de justificar
cualquier comportamiento si este nos garantiza satisfacción. En busca de esta
rompemos reglas, las que además consideramos siempre injustas si coartan
nuestro entendido y legítimo derecho a conseguir lo buscado. El comportamiento
violento de nuestra sociedad no es excepcional y los 80 chilenos detenidos en
Brasil no son delincuentes, sino ciudadanos convencidos que sus intereses siempre
estarán por encima de cualquier marco regulatorio. Estos chilenos son dignos
representantes de la sociedad que hemos construido; el Maracaná, la Plaza
Italia, las marchas, el fútbol local, las fiestas masivas, las discotecas, el
metro, el transporte público son espacios catalizadores de la violencia que
Chile genera producto de un modelo de abuso permanente del poder.
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