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martes, 18 de mayo de 2010

Gracias Transantiago...

Son sólo veinte pesos, dijo alguno, no es tanto, ratifico otro, pero igual es plata argumento alguien más, todo esto en medio de un paradero, en el horario pick obviamente debido al alza en los pasajes del transantiago.
 
Febrero del 2007 creo que fue el lanzamiento del modelo de transporte público que revolucionaría a la gran ciudad de Santiago, creo que sí, no estoy interesado en recordar con exactitud, sería un acto de masoquismo, algo así como recordar año a año el día en que tu pareja se fue con otro u otra y no estoy en edad de sufrir, aunque en realidad hoy lo agradezco, sufro más con la muerte de mi perro Kanito. Pero bueno, el que no quiera sufrir no significa que no pueda opinar y hacerme parte en aquella discusión que nadie quiere tener. Se han fijado que de un día para otro nos cambiaron la forma de cobrar el Transantiago, aunque aun no tan clara, hoy existen restricciones en el uso de los transbordos, si los transbordos, ese incomodo momento en que debía de bajar de un atestado bus, sumarse a una fila de ya decenas de personas, con caras de quiero matar a alguien, para luego ser subido en andas, digno de la más enraizada procesión, a un nuevo bus, pero ahora más pequeño, recorrer un par de comunas, para siempre llegar, luego de casi dos horas, a casa. Bueno este acto llamado transbordo que hasta hace unos días era gratis, en un número de tres aprox, hoy estará restringido a situaciones como; la dirección en que tomo este, oriente, poniente, sur o norte, es decir el nuevo transporte abordado debe mantener la lógica del sentido de viaje, si vas al oriente, el próximo bus debe ir en dirección oriente, según las declaraciones de la señora Ana Luisa Covarrubias, coordinadora del súper modelo Transantiago. Pregunto entonces, desde mi ordinaria ignorancia, si el primer bus me dejo en escuela militar y luego debo bajar hacia tobalaba, sentido opuesto, ¿debo pagar el segundo pasaje?, o quizás me cambio de trabajo, o mejor, le pido al jefe que me traslade a una sucursal donde el transporte desde mi casa siempre mantenga la lógica del sentido.
Gracias autoridades, gracias panel de expertos, gracias eficientes, respetables y siempre esforzados funcionarios de la alta dirección pública por las soluciones a los problemas de aquellos ordinarios que no hemos sido ungidos por la mano del conocimiento, ni mucho menos de la sabiduría, gracias de verdad por hacernos los días más complicados y cagarnos más de lo que ya estamos.
Gracias de corazón... ¡Viva Chile!


viernes, 9 de abril de 2010

Siempre hay alguien con más poder.

Santiago, 01 de abril de 2010

No puedo más que agradecer a Martín Subercaseux y a quienes me invitaron a participar en el proyecto “Desafío levantemos Chile”, en mi calidad de documentalista. Agradezco la confianza, valoro la coincidencia y la visión de proyecto de sociedad en común, pero también entiendo que siempre hay alguien, con más poder, que quiere lo que ya se había conseguido y al amparo de sus influencias logra arrebatarlo. Esta no es la primera ni la última vez que sucederá y lo tengo claro, como también sé, que seguiré en la calle registrando historias, retratando rostros, poniendo en los espacios públicos los sentimientos y sueños de tantos chilenos anónimos, que luego de la tragedia, están dispuestos a ponerse de pie y hacer de mi país un mejor lugar para vivir, porque este proyecto no es sólo de algunos, sino de todos, porque este proyecto es un gran desafió, Levantemos Chile.



Al Farías
Comunicador Audiovisual

jueves, 18 de septiembre de 2008

Hoy llora el cielo.

07 de marzo de 2008

Un gran hombre se ha ido, un gran padre nos deja y abandona este mundo en busca de un mejor lugar donde pernoctar, un gran hombre que dio todo por los suyos y por muchos más. Hoy venimos a despedirlo, hoy bebo una copa en su honor, hoy regalo unas lágrimas en su nombre. Eugenio Farías Verdugo hoy rindo pleitesía frente a tu féretro, hoy puedo decir que ciento admiración por tu nombre e imagen. , hoy puedo reconocer, olvidando mis malditos temores, que te quise y que disfrute cada momento que viví a tu lado. Eugenio Fermín Farías Verdugo, te recordare hasta el día en que me encamine en la senda que hoy decidiste tomar.


Al Farías

En el Anden

En medio de la multitud, como de costumbre, dejaba pasar los segundos en espera del próximo tren, en horario punta suelen ser no más de sesenta la frecuencia entre un metro y otro, pero para mí parecía el tiempo detenerse, mi mirada dirigida buscaba entre los cientos de cuerpos que aguardaban en el andén contrario sus sesenta segundos, y allí estaba ella, en el mismo lugar de siempre, al igual que todos los días mi corazón golpeaba con desenfado mi pecho como si quisiera cruzar el anden y correr a su encuentro, mis manos humedecidas y frias, como desde la primera vez que la vi, mis pies anclados al piso se niegan a mover mi figura en directa oposición al deseo, la ansiedad y quizás el temor detenían mi tiempo y además lo desperdiciaban. Hoy se cumple un año desde la primera vez que la vi, abril 20 de 1999, desde aquel instante he esperado con ansiedad las 19:30 de cada día y he estado con puntualidad en el anden sur de la oscura estación Pedro de Valdivia solo para encontrar su figura en medio de la multitud.


Al Farías
24 de agosto de 2008

miércoles, 30 de abril de 2008

Esperamos ética

¿Esperamos ética?
28 de agosto de 2007

A pesar de mis tres décadas de vida no logro recordar, a excepción de las protestas masivas de los años ochenta, otro momento de tanta tensión social como el que se vive en estos días। A pesar de los esfuerzos de las autoridades por disimular el descontento social haciendo alusión a la estabilidad de los índices económicos (el Imacec de julio alcanzo el 2,1 % registrando un alza del 4,2% en comparación con igual mes del año 2006) el país se entraba en una discusión de carácter técnico referida a la necesidad de instaurar un sueldo, denominado de carácter ético, como referencia para una mejor distribución del ingreso। En directa alusión a la declaración realizada por el señor Alfredo Ovalle, presidente de la CPC (Confederación de la producción y el comercio) el pasado ocho de agosto en su página web, http://www.cpc.cl/pdfs/Comunicado-CPC-8-08-07.pdf, donde declara
“ Los empresarios de Chile pagan a sus trabajadores una remuneración acorde a la realidad de la empresa y a la productividad de cada trabajador, lo que constituye en si una conducta ética. En muchos casos, además, el sueldo se complementa con beneficios equitativos y acordes a las posibilidades de la empresa, como por ejemplo, uniformes de trabajo, afiliación a seguros, bonos, becas y oportunidades de conciliación entre vida familiar y laborar”, quisiera hacer algunos alcances: ¿Es ético, que existan trabajadores que se les paga noventa mil pesos al mes, cuando el sueldo mínimo corresponde a ciento cuarenta y fracción?, ¿ Es ético que existan trabajadores que se les obligue a cumplir doble jornada, a pesar que la ley lo prohíbe, a menos que el trabajador por mutuo propio lo decida considerándose estas horas extraordinarias, sin embargo la negación por parte del empleado es considerado una falta de lealtad con la empresa, motivo por el cual se le sanciona considerándolo prescindible para la compañía?, ¿ Es ético que las cadenas de tiendas de departamento paguen cuarenta y cinco mil pesos a sus vendedores, debiendo estos por medio de porcentaje de ventas alcanzar un sueldo mensual ?, ¿Es ético que las cadenas de supermercados no paguen a los niños que empaquetan en las cajas, sin embargo los obligan a cumplir tareas para ellos como por ejemplo, ordenar y recolectar los carros de la tienda?, ¿ Es ético que los trabajadores temporeros de la agricultura deban hacer sus necesidades biológicas en medio de los campos porque no existen baños en los lugares de trabajo?, ¿ Es ético que las grandes marcas operen con cientos de razones sociales, con el fin de impedir la sindicalización de los trabajadores?, ¿ Es ético que un mínimo porcentaje de los ciudadanos de un país enriquezcan mientras la gran mayoría se endeuda debiendo adquirir productos no suntuarios vía créditos?. Creo que no estamos en condiciones de discutir sobre un argumento ético, hoy sólo debemos procurar un sueldo y trabajo justo, la ciencia y la filosofía no tienen cabida en un problema tan básico como lo es conseguir alimento día a día.

Al Farías
Comunicador

martes, 29 de abril de 2008

Veinte años.


Fui el último en abordar el viejo bote, debía grabar a los otros integrantes del equipo, entregue la cámara a Kevin e intente saltar dentro de la embarcación pero un repentino bamboleo me alejo de mi objetivo, mis pies anclados al piso acertaron en seguir el instinto y no arrojarse a lo que parecía seguro. Una vez instalados en la pequeña embarcación nos adentramos lentamente en el mar, un agua de transparente turquesa muy poco habitual golpeaba suavemente las descascaradas maderas del viejo navío. Unos cien metros y nos detuvimos. Debíamos cambiar de nave, esta vez era una de esas embarcaciones que imaginamos y dibujamos cuando niños. Algo así como una barcaza una pequeña cabina y la rueda de madera, aquella de las historias de piratas, la misma que el capitán sostenía con fuerza para mantener el curso de su barco. “El timón”, reparo un hombre gordo que apareció desde atrás de la cabina al escuchar que yo no encontraba las palabras para referirme al instrumento de conducción, “no funciona” fueron las palabras salientes a continuación, “ hola soy Robinson, soy el patrón de la lancha”, mientras nos estiraba su mano, nos saludamos a la vez que nos presentaba a su tripulación, dos chicos jóvenes, sus sobrinos. “Ellos vienen de los Vilos, “comento”, “y están juntando un poco de dinero para pagar sus estudios, quieren ser algo más que pescadores”, los muchachos no emitieron palabra alguna, sólo miraban a Robinson, como cual representado ve a su vocero en la declaración pública. “Esta cada día más difícil esta cuestión”, continuo argumentando nuestro anfitrión, mientras rascaba su cabeza y uno de los chicos tomaba el timón del motor fuera de borda que nos impulsaría fuera de la playa. ¿“Primera vez en el mar”? pregunto el patrón con un tono de curiosidad y muy amigable, “no” respondí, “por lo menos yo no” reforzando mi respuesta, Kevin y Raimundo respondieron de la misma forma, todos teníamos algo de horas de navegación. “Bueno entonces estamos listos, es cosa de ponerle pa dentro no más”, esbozo Robinson antes de ordenar, con un asentir de cabeza, al joven timonel que acelere y dirija la proa en dirección al corazón del Pacífico.
“¡Increíble!, gua, afírmate”, eran los gritos que se escuchaban cada vez que la frágil embarcación se elevaba azotando su vetusta estructura contra las olas en medio del infinito y azulado manto que nos mecía, como cual madre a su hijo en busca del placer y la dicha. Aquí estábamos tan vulnerables, recordé mi infancia y la mano segura del adulto al cruzar el camino, evoque mi adolescencia, los años de valiente y arriesgado descubridor vinieron a mi memoria, aquellos días de verano donde el sonar de una radio doble casete testificaba dando valor a frases como “Mi primer día sin verte”, “Amores lejanos”, “Prófugos los dos”, como olvidar “Juegos de Seducción”. Por segundos creí estar de vuelta en esa playa solitaria donde corrí mis mejores años, en donde coseche mis mejores recuerdos, en el mismo mar que hace dos décadas observaba como junto a mis amigos inseparables, disfrutábamos nuestras trimestrales vacaciones usurpando de sus ricos bancos ,el hoy escaso recurso. Como podían imaginar unos imberbes adolescentes, que aquel rico e infinito productor terminaría en un infertil desierto azulado, porque debíamos saber que nuestro juego de recolección, que terminaba en la mesa de nuestra casa de veraneo, era la exigencia diaria de uno como nosotros en otro lugar del litoral. Como podía saber que veinte años más tarde en una de mis tantas visitas al mar, que tanto quiero, estaría tras mi cámara arrancando las riquezas de un hombre, sus dolores y sueños. Cómo podía saber que la vida nos pondría en el camino una vez más, cómo podía saber que miraría a la cara al niño que ayer prive de su tesoro por el sólo placer de un juego de adolescente. Como iba yo a saber de ese avezado pescador, del experimentado patrón de lancha que conoce de decepciones y aprendió a conformarse con las redes vacías y el placer del viento golpeando en la cara. Como podía yo imaginar, que aquel avezado lobo de mar cuyo rostro invadía mi pantalla en un primerísimo primer plano, poniendo en evidencia las marcas del esfuerzo en su piel, satisfaciendo mi enfermizo morbo televisivo, era uno de esos chicos que en mi época de adolescente, estaba al otro lado de la bahía sacando sus zapatos cada amanecer para nadar en busca de la supervivencia, mientras yo dormía plácidamente. Como iba yo a saber que ese chico de pies eternamente húmedos estaría frente a mi lente inquisidor y curioso convertido en un hombre, dos décadas en el futuro, como iba yo a saber que ese esforzado chico cuya existencia ignoraba hasta hoy sería Robinsón el gran Robinsón, el mejor patrón de la bahía de Algarrobo.




Al Farías


Febrero 2008 Bahía de Algarrobo, Chile.