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lunes, 16 de enero de 2012

INÉS PÉREZ

El caso de Inés Pérez Concha no es ajeno ni mucho menos aislado, ella representa a un porcentaje importante de chilenos que busca abrirse paso en nuestra sociedad de consumo. Esta mujer atractiva y con dinero suficiente para una muy buena calidad de vida, es producto de un par de generaciones de esforzados trabajadores, sus padres quizás supieron de necesidades y de trabajo duro. Inés Pérez Concha es la digna representante  de esa parte de Chile que teme a la falta de recursos, esa parte de Chile que repleta los centros comerciales, de esa parte de Chile que regresa de sus viajes al extranjero con maletas llenas de productos que lucen con orgullo y arrogancia permitiéndoles diferenciarse y alejarse de aquellos que se ven y parecen recordarles los que sus generaciones cercanas fueron hace pocos años atrás. Inés Pérez no es más que la niña símbolo de la aspiración de una sociedad que valora y clasifica a sus integrantes en virtud de los bienes de consumo y los éxitos económicos. Esta mujer arrogante  es el reflejo de muchos de nosotros, una sociedad ladina que no reconoce su historia y se avergüenza de sus orígenes, una sociedad que la enjuicia públicamente, pero que en la intimidad quizás admira y comprende, una sociedad de doble estándar que repleta calles en defensa de los derechos de los más necesitados, sin embargo hace su vida en enclaves alejados de aquellos que consideran personajes ordinarios y triviales, capacitados sólo para el servicio doméstico y labores manuales.

Inés Pérez es producto de nuestro exclusivo y aplaudido crecimiento económico, origen de la cultura mall, tan arraigada y valorada en nuestros días. 


1 comentario:

Anónimo dijo...

Creo que escribes puras estupìdeces...tus comentarios denotan envidia y resentimiento. Si la tipa tuvo un golpe de suerte en la vida, allá ella.